Omar Morán, el "flaco" que llevaba a Villa Mitre en el alma
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Omar Morán, el "flaco" que llevaba a Villa Mitre en el alma

Fotógrafo de profesión, personaje entrañable del barrio y fanático incondicional del tricolor, Omar Morán dejó una huella imposible de borrar en Villa Mitre y en Bahía Blanca. Falleció el 2 de junio de 2021, pero su historia sigue viva en cada anécdota, en cada recuerdo y en la memoria de quienes compartieron su vida, como su hija Belén Morán.

14/05/2026

Hablar de Omar Morán en Villa Mitre es hablar de una de esas personas que parecen confundirse con el propio barrio. Su nombre remite inmediatamente a la fotografía, al deporte bahiense y, sobre todo, a una pasión desbordante por el tricolor, una pasión que lo acompañó durante toda su vida y que terminó convirtiéndolo en un personaje querido incluso fuera del ámbito villamitrense.

Omar falleció el 2 de junio de 2021, a los 78 años, luego de una extensa trayectoria ligada al fotoperiodismo local y nacional. Trabajó para distintos medios y fue autor de imágenes históricas del deporte bahiense, muchas de las cuales todavía forman parte de la memoria colectiva de la ciudad.

Sin embargo, para quienes compartieron su vida cotidiana, su figura iba mucho más allá de la profesión.

“Mi papá es de Villa Mitre de toda la vida”, cuenta Belén Morán, una de sus hijas, al recordarlo. Y esa pertenencia tiene una raíz profunda: cuando era muy pequeño perdió a su mamá y quedó al cuidado de sus tíos, en una casa ubicada en Chiclana y Garibaldi, pleno corazón villamitrense. Allí nació un vínculo inseparable con el barrio y con el club.

Con el tiempo, ese sentimiento se transformó prácticamente en una identidad. Omar solía decir que era “de la República de Villa Mitre”, una frase que repetía con orgullo y que quienes lo conocían recuerdan como parte inseparable de su personalidad.

Su fanatismo era absoluto. Andaba siempre con el echarpe del club, viajaba con la camiseta a todos lados y transmitió esa pasión a toda su familia. “Nos hizo a todos muy fanáticos de Villa Mitre. Si es Morán, no puede no ser de Villa Mitre”, resume Belén.

Incluso los momentos familiares más importantes quedaban atravesados por el club. Una de las anécdotas que más recuerdan ocurrió el día en que nació su primera hija: apenas terminó el parto, salió del hospital para asociarla inmediatamente a Villa Mitre.

También hay historias que reflejan a la perfección su manera apasionada de vivir el fútbol. Como fotógrafo, sus cámaras eran herramientas de trabajo fundamentales. Sin embargo, durante un partido, en pleno festejo de un gol tricolor, lanzó una de ellas al aire sin preocuparse por nada más.

“Festejó el gol como nunca”, recuerda Belén entre risas.

Había, además, pequeños detalles que lo definían. Había nacido un 11 de diciembre y le encantaba remarcar que esa fecha coincidía con el Día Nacional del Tango. “Con eso fanfarroneaba siempre”, cuenta su hija.

Formó una familia junto a María Cristina Lorenzetti, a quien Belén describe como “una mujer increíble” y parte de “una pareja hermosa”. Tuvieron cuatro hijos: Andrea, María Belén, Daniel y Jorge, el menor, conocido actualmente por continuar un camino muy ligado al que recorrió su padre.

“Jorgito tiene el mismo carisma”, dice Belén. “Fanático como él, aunque quizás más introvertido”.

Pero si algo aparece repetidamente en todos los recuerdos sobre Omar Morán es el cariño que despertaba en los demás. Más allá de su fanatismo absoluto por Villa Mitre, era respetado y querido incluso por hinchas de otros clubes.

“Bella Vista, Olimpo, Liniers… todos lo querían muchísimo. Todos lo respetaban”, recuerda Belén.

Ese reconocimiento probablemente tenga que ver con algo que excedía al fútbol. Omar pertenecía a una generación de personajes barriales genuinos, de esos que construían amistades, anécdotas y afectos en cada lugar donde estaban. Su forma de vivir el club no pasaba por la rivalidad agresiva, sino por una pasión contagiosa y auténtica.

Por eso, quienes hoy lo recuerdan no hablan solamente del fotógrafo reconocido ni de las imágenes históricas que dejó para Bahía Blanca. Hablan del hombre que caminaba el barrio con el echarpe tricolor, del que saludaba diciendo que venía de la “República de Villa Mitre”, del que invitaba jugadores a su casa y del que convirtió al club en una verdadera manera de entender la vida.

“Fuimos y somos todos muy felices y siempre lo recordamos con risas, con carcajadas, porque no hay una cosa mala para decir de él”, resume Belén.

Y acaso allí esté el verdadero legado del "flaco" Morán: en el recuerdo afectuoso que dejó en tanta gente y en esa sensación, compartida por quienes lo conocieron, de que ciertos personajes deberían durar para siempre.

“Todo lo bueno debería ser eterno. Y él tendría que haber sido eterno”, dice su hija.

En Villa Mitre, para muchos, sigue siéndolo.

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